“Todos los problemas del mundo pueden ser resueltos en un jardín”

Geoff Lawton

El proyecto moderno, en sus ambiciones prometeicas y métodos cartesianos, ha dado un mal resultado en su conjunto. Estamos en una crisis social, una crisis económica y una crisis espiritual.

 

La civilización industrial ha saqueado el mundo natural durante más de 200 años, llevando a sus límites todos los sistemas esenciales de sustentación de la vida, avanzando hacia el colapso ecológico. El agotamiento progresivo del agua, del suelo, de la salud y del clima están llevando a la civilización mundial a un estado de emergencia. La alimentación moderna juega un papel central en el réquiem de la vida: un espectacular fracaso de diseño que, sin embargo, sigue prosperando y expandiéndose, apoyado por la legislación impulsada por la industria y subvencionada con miles de millones de dólares de financiación pública.

 

Debido a su papel central en la destrucción de la biosfera, la producción de nuestro alimento también tiene el mayor potencial para sacarnos del agujero, para dar la vuelta a la nave y sanarnos a nosotros mismos y al planeta. Nuestro acto diario de comer es un poderoso medio de cambio – podemos literalmente votar con nuestros tenedores y conectar todos los puntos en el momento crítico, delicioso y vital de dar alimento a nuestro cuerpo – nuestra salud, la salud de los ecosistemas que nos sustentan, el clima, la energía, la biodiversidad, la comunidad, la política y la felicidad – todos ellos están conectados con la transacción de energía más básica y poderosa del planeta – miles de millones de personas que introducen 2.000 calorías en sus cuerpos – cada día.

 

La Donaira Manifesto

Es hora de romper con un sistema que ha fracasado. Es hora de despertar y empezar a escribir una nueva historia – la historia de nuestra generación. Una generación que sabía más que ninguna otra sobre quiénes somos, de dónde venimos y, lo más importante, hacia dónde nos dirigimos: una generación que finalmente se despertó y puso en práctica sus conocimientos, que situó la cooperación por encima de la competencia y la calidad por encima de la cantidad, la historia de una generación que comenzó a caminar hacia el norte en un tren con destino al sur.

 

Nuestro alimento diario, la forma en que lo preparamos, lo transportamos y lo consumimos, es la raíz del problema e igualmente la solución.

 

El alimento puede ser el punto de partida de un nuevo equilibrio entre el proyecto humano y el resto de la vida en este planeta.

 

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